Flaquezas y fortalezas

Flaquezas y fortalezas

Juan Antonio Palacios Escobar

Nos preparamos para que  solo nos importe ganar, cueste lo que cueste y al precio que sea. Esta conducta compulsiva lejos de ser nuestra fortaleza, se convierte en la mayor de las flaquezas y debilidades. Nos hace dependientes de un triunfo que,  a veces,  no disfrutamos.

La gran paradoja se nos pone de manifiesto cuando descubrimos que  detrás de muchas mujeres y hombres poderosos, se esconden seres débiles y temerosos. La sociedad actual nos ofrece la mayor contradicción de la desigualdad cuando cada vez más pobres trabajan para que solo algunos sean cada vez más ricos.

Cuando parece que nada puede llegar a sorprendernos, lo más simple nos deja con la boca abierta, como la pregunta o la respuesta de un niño, o la reflexión de una persona mayor que aunque no haya cursado estudios ningún Master,  tiene en sus venas la Universidad de la Vida.

El verbo de algunos políticos es la mayor fortaleza como arma de seducción, pero también sus palabras se pueden convertir en una gran flaqueza por su incontinencia verbal y decir lo inconveniente. Por ello, no debemos perder nunca la oportunidad de estar callados, y valdremos más por lo que no decimos.

Cuando ascendemos todo nos parecen ventajas y nos sentimos los mejores del universo, pero hemos de prepararnos porque en algún momento  descenderemos, y pasaremos de asaltar los cielos a caer en los infiernos. Entre vigilancias  y reproches, somos más conscientes de nuestras flaquezas que de las fortalezas.

 El aprendizaje de algunos y la incompetencia de otros nos están dando más dolores de cabeza que ofreciendo soluciones , más distancias y desavenencias  que acercamientos y acuerdos., y poco a poco nos ofrecerán un mundo vacío y sin nadie.

 Nuestra mayor fortaleza es hablar en positivo y poner en valor aquellas cosas que decimos, mientras que ver el mundo desde las lentes teñidas de negras de lo negativo, no solo nos impide avanzar sino que nos parece que siempre llegamos tarde o las cosas no tienen solución.

Hay triunfalistas que o son los primeros o no juegan. Quieren ser el centro del mundo y son incapaces de colocarse en el lugar de los otros. Su falta de humildad y generosidad, querer tener siempre razón, les convierte bajo la apariencia de fortaleza en seres frágiles.

No podemos dejarnos dominar por la rabia y la frustración y tenemos que andar con disciplina, teniendo en cuenta que la excesiva exigencia nos puede llevar a meter la pata, al igual que dejarnos arrastrar por la indulgencia.

Tenemos que hacer un buen uso de nuestras energías, y no sentir la tentación de ir a lo fácil y procurar profundizar en nuestros ideales. Hemos de entrenarnos en ser personas críticas y autocríticas, ciudadanos y ciudadanas libres y autónomas y no borreguitos adoctrinados y obedientes.

Entre flaquezas y fortalezas, debemos ser receptivos a otras posturas y posiciones, y no tener escrito la historia desde el principio, sin responder a la realidad, sino a lo que nos interese en cada momento, ocurra lo que ocurra.

A veces somos como juguetes rotos, que no disfrutamos  de los éxitos ni aprendemos de nuestros fracasos, que hacemos de un camino de sensaciones positivas, una senda de sufrimientos.

Comentarios Disqus