Inventores sin ideas

Mié, 22/01/2020 - 12:51
Juan Antonio Palacios Escobar 

En todos los campos sociales y profesionales, nos encontramos, aunque pueda resultar paradójico a”inventores sin ideas”. Son temidos y odiados, no queridos y admirados, tal vez por copiar, imitar y plagiar lo peor de los demás, convirtiéndose en doctores de lo falso y propagadores de las calumnias.

 Sus copias  sin cuartel  se hacen más evidentes en actividades públicas, como es la política, el marketing, el mundo del espectáculo y la comunicación y todos aquellos que asoman al universo de todos para vendernos un producto que ni tienen ni le es propio.

   Hay de todo en todos los lugares, desde quienes pretenden asesorar sobre lo que no tienen ni zorra idea, hasta los que nos quieren vender ideas que después resultan ser unas estafas. Estos charlatanes  del humo dicen poseer las llaves de puertas que no existen y presumen de tener soluciones a los problemas más complejos. 

Se creen decisivos desde su insignificancia, y piensan que el mundo puede pararse si ellos se bajan. Desde su ausencia de conceptos y su falta de ingenio,  pasan las jornadas sospechando de todo el mundo e instalados en sus inseguridades.

Cuando logran aprender una canción, una letra o una poesía, la repiten hasta la saciedad como una cotorra, reproducen e imitan lo que otros dicen, venga o no a propósito, haciendo gala de su inoportunismo, de una gracia de la carece.

A veces padecen un ataque de verborrea, hablando más de la cuenta cuando no debieran y permaneciendo en silencio en los momentos que debieran hacer oír sus voces. Sus planteamientos son por tanto asincrónicos, sus decisiones inadecuadas y sus convicciones inexistentes.

No son los mejores comunicadores, y les cuesta mucho ponerle cara a las voces y palabras a los rostros, y si alguna vez tienen la suerte de estar arriba, no saben administrar su situación y vuelven en tobogán al lugar de donde partieron.

Suelen tener mucho miedo a los resultados,  y prefieren mantener las distancias para evitarse  desilusiones y decepciones, aunque en realidad se pasan la vida huyendo de asumir compromisos y renovar sueños y proyectos. No comparten actividades con los demás y suelen ceder ante las presiones.

Tampoco son capaces de mantener un criterio propio, y ser firmes en unas convicciones que no tienen, pero tampoco se plantean ver las cosas desde otra perspectiva, estando más pendientes de los fuegos y hogueras que les encienden los demás para sus distracciones.

Aparecen y desaparecen de la escena sin aportar nada, y al día siguiente de su ausencia no permanecerán en la memoria de nadie, ni sus justificaciones sin fundamento, sus declaraciones sin argumentos y sus afirmaciones sin principios.

Desgraciadamente hay quienes tienen nuevas y buenas ideas, pero no tienen ni la oportunidad ni la capacidad de ejecutarlas, por ello debemos de estar vacunados tanto con aquellos practicones sin ideas como los que se quedan en el campo de lo teórico sin lanzarse a llevarlas a cabo.

 Y no olvidemos que para que la mejor idea triunfe, lo primero es que tengamos la iniciativa, la imaginación y el ingenio de generar buenas ideas,  pero además de estar siempre atentos y en alerta de todo lo que sucede en nuestro entorno, sepamos recoger todo lo que demás nos aportan y contrastémoslas de abajo a arriba y comprobemos si funcionan, si no nos quedaremos en ser “inventores sin ideas”., porque como decía Víctor Hugo “las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas

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